
Foto: Marc Ryckaert (MJJR) · CC BY 3.0
De las cuevas de los pescadores a la marina
En el siglo XIX los pescadores de Mogán vivían en casas-cueva junto a la desembocadura del barranco, desde donde vigilaban los bancos de atún y bonito, y varaban sus barcos en una playa de callaos. Una fábrica de salazón, en 1911, y los motores, a partir de los años treinta, cambiaron el oficio. Con la llegada del turismo, el lugar decidió distinguirse del resto de la isla con una marina de 225 atraques envuelta en una atmósfera de casitas tradicionales, buganvillas, hibiscos y pequeños canales; de ahí lo de Venecia. Los pescadores siguen saliendo cada día, y su captura acaba en los restaurantes del paseo.
Qué ver
Piérdete por el laberinto de canales, pasadizos y puentes sobre el agua de mar, entre casas de colores con las ventanas cuajadas de flores; busca la Ermita de San Fernando, de 1935, donde las mujeres de los marineros rezaban por el regreso de sus maridos, y el muelle donde los barcos de pesca comparten pantalán con los yates. La playa es pequeña, de arena fina y aguas en calma gracias a un espigón: perfecta para ir con niños. Desde el puerto salen kayaks, inmersiones de buceo, paddle surf y barcos de pesca de altura, una especialidad local que suma decenas de récords mundiales.
Cuándo ir
Los viernes por la mañana el pueblo se convierte en mercadillo, con cientos de puestos de ropa, calzado, artesanía, fruta de temporada y productos locales: es el día más animado y también el más concurrido, así que llega pronto. El resto de la semana es un sitio tranquilo para comer pescado y pasear, y su clima, de los más soleados de Europa y con aguas en calma todo el año, no entiende de temporadas.
Consejos
- El mercadillo de los viernes es por la mañana; si vienes en coche, madruga para aparcar.
- Pide el pescado del día en el paseo: llega del muelle de al lado.
- Sube por la GC-200 al pueblo de Mogán, barranco adentro, para ver la otra cara del municipio.
- Quédate al atardecer sobre el puerto antes de volver a Maspalomas.



