Saltar al contenido

Descubre la islaFaro histórico · Bien de Interés Cultural

Faro de Maspalomas

Una torre de sillería gris azulada de casi 55 metros que marca el extremo sur de Gran Canaria desde el 1 de febrero de 1890. La diseñó el ingeniero teldense Juan de León y Castillo, sigue en servicio y la casa de los torreros acoge hoy un centro etnográfico y una oficina de turismo. Es la bisagra entre la playa de Maspalomas y el paseo de Meloneras.

Faro de Maspalomas
Foto: Marc Ryckaert (MJJR) · CC BY 3.0

Treinta años para encender una luz

La Comisión de Faros propuso en 1861 un faro de primer orden en la Punta de Maspalomas, pero el encargo no llegó hasta 1884, cuando Juan de León y Castillo redactó el proyecto. Las obras duraron hasta 1889 en un paraje desierto y aislado, hasta el punto de que hubo que construir un pequeño muelle con rampa para desembarcar los materiales. La luz se encendió el 1 de febrero de 1890 para dar recalada a los vapores de las rutas de África, Oceanía y América y a la flota pesquera del banco canario-sahariano. Hoy sigue automatizado y en servicio, con un alcance nominal de 19 millas náuticas.

Qué mirar

El conjunto tiene dos cuerpos: la casa de los torreros, de planta cuadrada en torno a un patio canario y con fachadas eclécticas, y la columna, un tronco de cono de sillería que arranca con 8 metros de diámetro y se estrecha hasta 6,20 en el cuerpo superior; la vivienda hace de zócalo y contrarresta el empuje de la torre. Fíjate en el rosetón que mira al mar y en la linterna de hierro y cristal. Fue declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, por el Decreto 55/2005 del Gobierno de Canarias.

Dentro: el Centro Etnográfico

Tras una rehabilitación financiada por el Cabildo de Gran Canaria, la casa de los torreros abrió en 2022 como Centro Etnográfico Faro de Maspalomas, de la mano de la FEDAC, la fundación de artesanía del Cabildo. Sus salas recorren los oficios tradicionales de la isla con cerca de un millar de piezas de las colecciones insulares, y en el zaguán de entrada funciona una oficina de información turística con tienda de artesanía canaria. Abre a diario; comprueba el horario y las salas abiertas en su web antes de ir.

Cuándo ir

La hora buena es el atardecer: el sol cae sobre el mar al oeste del faro y el paseo de Meloneras se llena de gente con el mismo plan. Si prefieres el faro casi para ti, ve a primera hora de la mañana, cuando los pescadores de caña ocupan las rocas de enfrente y las terrazas aún no han abierto.

Consejos

  • Ven con el sol bajo: la sillería pasa del gris al azul y luego al cobre.
  • En el zaguán hay una oficina de información turística del Cabildo: buen sitio para resolver dudas antes de seguir hacia las dunas.
  • Con marea baja puedes seguir por la arena hasta la playa de Meloneras; con marea alta, usa el paseo.
  • A unos 150 metros al oeste, en el propio paseo, está el yacimiento aborigen de Punta Mujeres.

Cerca de aquí

  • Dunas de Maspalomas
    Foto: dronepicr · CC BY 2.0

    Reserva Natural Especial

    Dunas de Maspalomas

    Un campo de arena viva de unas 400 hectáreas entre Playa del Inglés y el faro, con dunas que el viento mueve cada día, un palmeral y una charca salobre donde paran las aves. Es Reserva Natural Especial y el paisaje que verás desde casi cualquier azotea del festival. Se recorre por los senderos balizados y por la orilla; las dunas móviles no se pisan.

  • Playa de Maspalomas
    Foto: dronepicr · CC BY 2.0

    Playa natural · 2,7 km entre el faro y la Punta

    Playa de Maspalomas

    Desde el faro hasta la Punta de Maspalomas, 2,7 kilómetros de arena dorada con las dunas a la espalda y, justo detrás de la orilla, la Charca: una laguna salobre que es el humedal más importante de Gran Canaria y una parada de aves migratorias. Una playa amplia y abierta, con kioscos numerados, un tramo nudista y el kiosco 7 como punto de encuentro LGTBIQ+.

  • Meloneras
    Foto: Marc Ryckaert (MJJR) · CC BY 3.0

    Paseo marítimo y hoteles · al oeste del faro

    Meloneras

    Al oeste del faro, la costa cambia de registro: un paseo marítimo ancho y llano, con terrazas, tiendas y los grandes hoteles de Meloneras a un lado y el Atlántico al otro, hasta una cala corta de arena al final. A mitad de camino, casi sin avisar, un poblado aborigen de más de mil años, Punta Mujeres. Es la zona para cenar tranquilo y ver caer el sol.

Volver a la guía
Fuentes